México ya no ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil. Hoy está en el octavo sitio, según el Atlas Mundial de la Obesidad 2026. El cambio no es menor: durante años, el país se mantuvo entre los primeros lugares.
¿La clave? Políticas públicas que empiezan a dar resultados, como la regulación de comida chatarra en escuelas y la promoción de hábitos saludables desde la infancia.
Claro, el reto sigue: más de 13 millones de menores aún viven con sobrepeso u obesidad. Pero el mensaje ya cambió: sí se puede revertir una tendencia histórica.