Elementos de la Secretaría de Marina aseguraron más de dos toneladas de cocaína en el Golfo de Tehuantepec, como parte de un operativo marítimo coordinado.
El decomiso —ubicado a cientos de kilómetros de la costa— representa un impacto directo a las finanzas del crimen organizado, con una afectación estimada en millones de pesos.
Más allá de la cifra, el operativo refleja un patrón: interdicciones en altamar, inteligencia y coordinación entre fuerzas armadas.
No resuelve el problema de fondo, pero sí muestra algo concreto: la capacidad operativa para interceptar cargamentos antes de que lleguen a territorio.