Un sismo de magnitud 5.6 sorprendió a la Ciudad de México, activando protocolos de emergencia en toda la capital.
La respuesta fue inmediata: elementos de seguridad, brigadas de Protección Civil y helicópteros de los Cóndores realizaron recorridos y sobrevuelos para descartar daños.
No hubo afectaciones mayores ni personas lesionadas, solo algunos reportes menores como crisis nerviosas.
Más allá del susto, queda una lectura clara: la reacción institucional fue rápida y coordinada.