La Ciudad de México quiere que el Mundial 2026 no sea solo fútbol. La apuesta del gobierno de Clara Brugada es convertirlo en un proyecto social con enfoque en igualdad y derechos.
La estrategia incluye más de 100 acciones orientadas a combatir la discriminación, prevenir violencias —especialmente contra mujeres— y garantizar que el evento deje beneficios permanentes en la ciudad.
En ese sentido, el Mundial se concibe como algo más amplio: una oportunidad para proyectar a la capital como una ciudad que mezcla deporte con agenda social.