Desde Barcelona, la presidenta Claudia Sheinbaum llevó un mensaje claro: México es un país que cree en la paz, la justicia y la soberanía.
Durante su discurso en la cumbre, dejó ver el orgullo de representar a un pueblo “que ha aprendido a resistir sin odiar” y que apuesta por defender sus derechos sin perder el respeto por los demás.
También fue enfática: su participación no es para confrontar, sino para construir. La definió como “una reunión por la paz”, colocando a México en un papel propositivo en el escenario internacional.