Diego Ruzzarin aclaró que no recibió los 800 mil pesos que circularon en redes por una conferencia en Veracruz y explicó que fue contratado mediante un proveedor privado.
Lo curioso es que buena parte de las críticas parecen partir de otra idea: si Ruzzarin cuestiona el capitalismo y comparte ideas de izquierda, entonces no debería cobrar por su trabajo. Como si criticar un sistema obligara a vivir fuera de él. La discusión, más que sobre una conferencia, termina exhibiendo una curiosa expectativa: que quien cuestione al capitalismo renuncie a cobrar dentro de él.


