Claudia Sheinbaum adaptó la tradicional arenga del Grito para hablar del México actual: dedicó vivas a los migrantes, pueblos indígenas y afromexicanos, además de reivindicar la libertad, la democracia y una nación “libre, independiente y soberana”.
El mensaje también llegó en un momento de tensiones con Estados Unidos, dando a la celebración un significado más allá de la tradición. Así, Sheinbaum convirtió una ceremonia histórica en un espacio para responder a los desafíos actuales de México y dejar clara la defensa de su soberanía.


