Marina del Pilar Ávila anunció que analiza emprender acciones legales tras la difusión de conversaciones privadas que, asegura, fueron obtenidas como parte de una trampa tendida por su antecesor, Jaime Bonilla, quien la habría contactado para concertar reuniones con supuestos agentes estadounidenses con el propósito de perjudicarla políticamente.
La gobernadora insistió en que jamás traicionaría a México ni comprometería la soberanía nacional, y afirmó que enfrenta la polémica con la conciencia tranquila.
Con esta postura, Marina del Pilar busca cerrar la puerta a las versiones que la señalan por presuntos acuerdos irregulares y sostiene que todo forma parte de una estrategia para desacreditarla.


