Extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro arrancaron la cabeza de una estatua de Felipe Calderón en Los Pinos, en protesta por la extinción de la empresa decretada en 2009, que dejó sin empleo a unos 44 mil trabajadores.
La imagen resulta simbólica: casi 17 años después, aquella decisión sigue presente en la memoria de quienes la vivieron. La estatua cayó, pero el recuerdo de sus consecuencias permanece.


