La detención del exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, por su presunta participación en el ocultamiento y destrucción de evidencias del caso Ayotzinapa representa un avance en la búsqueda de verdad y justicia para los 43 normalistas. La investigación apunta a quienes habrían obstaculizado el esclarecimiento de los hechos.
El caso vuelve a colocar bajo la lupa a un exmandatario surgido del PRI y recuerda el enorme costo político que tuvo para ese partido la forma en que se manejó esta tragedia. El compromiso por conocer la verdad sigue avanzando, sin importar el cargo o la influencia de los involucrados.


