Donald Trump volvió a generar polémica al hablar sobre el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella. Con un tono bastante presumido, aseguró que el candidato estaba muy rezagado en las encuestas y que terminó ganando después de recibir su respaldo.
El mandatario estadounidense no afirmó explícitamente haber definido el resultado electoral, pero sí presentó su apoyo como un factor importante en la victoria, algo que inevitablemente reaviva el debate sobre la influencia de Washington en la política latinoamericana.
Más allá de si sus palabras reflejan la realidad o una exageración de su propio papel, resulta llamativo que un presidente hable de elecciones extranjeras como si fueran una extensión de su estrategia política personal.


