Samuel García quedó en el centro de la polémica luego de que trabajadores del sector público acudieran con playeras naranjas a la caravana organizada por el partido entre Países Bajos y Marruecos en el Parque Fundidora.
La oposición y diversos críticos señalaron un posible uso de recursos públicos para politizar un evento deportivo y aprovechar el ambiente mundialista para fortalecer la imagen del gobernador.
Más allá de las acusaciones, el episodio volvió a alimentar la percepción de que Samuel García está más concentrado en los reflectores y la propaganda que en atender los problemas cotidianos de Nuevo León.


