Un video de Cuauhtémoc Blanco bailando en un centro nocturno desató una ola de críticas en redes sociales, pese a que en las imágenes no se aprecia ninguna conducta ilegal o indebida.
El exgobernador de Morelos carga con episodios políticos ampliamente cuestionados, por lo que resulta válido debatir su trayectoria. Sin embargo, convertir un momento de su vida privada en escándalo da la impresión de alimentar una narrativa permanente de desacreditación, donde cualquier imagen basta para generar indignación.
Más que el video en sí, el episodio refleja cómo las redes pueden amplificar polémicas menores y convertirlas en un nuevo frente de confrontación política.


