Tras la polémica por los comentarios despectivos del periodista argentino Eduardo Feinmann, identificado con la derecha de su país, Claudia Sheinbaum rechazó que sus disculpas fueran suficientes. Con tono irónico e imitando su acento, respondió que no importa si los ataques eran contra el futbol mexicano, porque insultar a la Selección también es insultar a México.
La presidenta concluyó que ese tipo de expresiones hablan más de quien las emite que de nuestro país, y remató señalando que también reflejan la calidad de los asesores de la derecha mexicana.


