Claudia Sheinbaum destacó que la final del Mundial 2026 fue una muestra de cómo el deporte puede unir a los pueblos más allá de sus diferencias. En Nueva York fue recibida con muestras de cariño, incluso al ritmo del mariachi, y asistió al encuentro tras aceptar la invitación del presidente Donald Trump, pese a que inicialmente había evitado participar en este tipo de eventos.
La presidenta celebró el éxito de una Copa del Mundo organizada por México, Estados Unidos y Canadá, convivió con otros mandatarios y participó en la ceremonia de premiación, donde entregó el Balón de Oro. Para Sheinbaum, el Mundial dejó una lección que trasciende al fútbol: cuando hay cooperación, también es posible construir puentes entre las naciones.


